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[CABA] De lejos no se ve. Por Laura González Velasco

De lejos no se ve

Por Laura González Velasco

En la Ciudad de Buenos Aires, cada vez hay más gente viviendo en la calle. Ancianos durmiendo en la sala de guardia de los hospitales, hombres con sus colchones en los cajeros automáticos, familias con su ropa y sus cacharros bajo la autopista, mujeres con bebés refugiadas en portales de edificios, niños y niñas juntando cartones en vez de estar en la escuela. Cada día vamos apurados a trabajar y nos encontramos con un paisaje urbano al que no tenemos que acostumbrarnos, porque la calle no es un lugar digno para vivir.

Con el crecimiento de la pobreza hasta el 43% y de la indigencia al 7,3%, según datos oficiales de la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad, más gente va quedando en situación de calle. Nuevos pobres que perdieron la changa, que no pueden pagar la habitación en el hotel o en la villa, que hacen la ranchada en el centro, porque ahí está más fácil juntar un mango para comer. Las ONG que realizan acciones solidarias dicen que este año aumentó entre 20% y 40% la cantidad de gente que vive en la calle y las llamadas a los programas de asistencia crecieron en un 50 por ciento.

El único que no ve a la multitud de personas en situación de calle es el Gobierno de la Ciudad. Según la ley 3706, sancionada en el año 2010 y reglamentada en 2013, la Dirección de Atención Inmediata, dependiente del Ministerio de Hábitat y Desarrollo Humano, debe realizar un relevamiento anual de las personas que están en situación de calle y en riesgo de estarlo, ya sea porque duermen en un parador, un hogar o un centro de integración, porque están por salir de una institución psiquiátrica o carcelaria sin tener adónde ir, porque poseen sentencia de desalojo o porque viven en un asentamiento sin servicios o en condiciones de hacinamiento. Para el Gobierno, hay 800 personas en situación de calle, para las organizaciones como Médicos del Mundo o Proyecto 7, son 20 mil.

Desde el Consejo Económico y Social de la Ciudad, realizamos, en el año 2015, recomendaciones para la aplicación de la ley 3706 para protección y garantía integral de los derechos de las personas en situación de calle y en riesgo de situación de calle. Este año presentamos, junto a la diputada nacional por la Ciudad y presidente de la Comisión de Derechos Humanos, Victoria Donda, un amparo colectivo que dé respuesta a quienes tienen vulnerados los derechos más elementales a vivienda, trabajo, alimento, salud y educación. Cotidianamente sufren frío, hambre y violencia tanto en la calle como en los propios refugios que sostiene el Gobierno.

La jueza Elena Liberatori ordenó una medida cautelar contundente e histórica: el Gobierno de la Ciudad tiene 10 días hábiles para realizar un relevamiento y 30 días hábiles más para hacer un diagnóstico con las organizaciones del sector y especialistas en la temática, de modo de llevar adelante las políticas públicas que necesitan con urgencia estas personas vulneradas. No sólo manifiesta la resolución que el Gobierno incumple con la ley 3706, sino también que está violentando los derechos constitucionales más básicos de las personas.

En una situación de emergencia social es indispensable priorizar el presupuesto para las áreas sociales. El Gobierno incumple la ley 3706 cuando no realiza los relevamientos que contabilizan a todas las personas en esta situación, sin distinción de género, edad, origen o grupo familiar. Todos los años, como con un carbónico, el censo oficial repite que hay 800 personas en la calle. Si el Gobierno de la Ciudad invisibiliza a las personas en situación de calle, no es posible que lleve adelante políticas activas para protegerlas y acompañarlas desde el Estado a construir un proyecto de vida. Cuando el Gobierno no las cuenta bien, simplemente no las tiene en cuenta.

La autora es docente, integrante del Consejo Económico y Social, referente de Libres del Sur en la Ciudad de Buenos Aires.

Publicado en: http://www.infobae.com/opinion/2016/08/24/de-lejos-no-se-ve/