“Lo que hice fue algo impulsivo, pero sirvió”

Nota de diario Perfil
 

Daniela Gasparini

“Lo que hice fue algo impulsivo, pero sirvió”
Es estudiante de Psicología, tiene 25 años e irrumpió en el acto de reasunción del rector de la UBA.

Por Silvina Herrera

Estudiantes que vienen y van, reciben y tiran los panfletos que les dan en la entrada y caminan hacia las aulas en medio de decenas de carteles y afiches que cuelgan de las paredes del hall de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA). En medio del clima universitario, cafés a medio tomar y lecciones a repasar, Daniela Gasparini conversa con sus compañeros de militancia en la mesa del Movimiento Universitario Sur, la agrupación de la que forma parte hace dos años, y por la que fue elegida consejera académica.
 

La joven de 25 años dejó de ser una estudiante anónima cuando el martes irrumpió en el acto de reasunción del rector Rubén Hallú y se paró sobre una mesa en el Salón de Actos del Aula Magna de la Facultad de Derecho.

“Hallú, dejá de procesar a los estudiantes por luchar”, decía el cartel rosa que la joven sostenía parada desde arriba de una mesa. Su accionar provocó la suspensión del acto, aunque el rector ya había logrado firmar el acta de asunción.

Un impulso. “Lo que hice fue algo espontáneo. Entrar al escenario fue una reacción impulsiva que surgió a partir de la indignación que sentí en ese momento, pero creo que sirvió para que la sociedad se entere de que estamos luchando por la educación pública y que se empiece a discutir”, asegura Daniela, desde una aula de la Facultad de Psicología, donde el añó pasado terminó de cursar la carrera. Ahora está haciendo el profesorado porque le interesa “el área comunitaria”.

Métodos. “A veces tenemos que llevar adelante estas acciones para que se pongan en discusión estos temas. La realidad es que queremos debatir la educacion pública, qué universidad queremos y qué profesionales queremos para el país. No creo que haya sido algo violento. Violento es mandar una patota a pegarles a los estudiantes, como sucedió hace más de dos años”, indica Daniela, que dice haber recibido muchas felicitaciones de sus compañeros y una buena respuesta en la Facultad.

Estudio y militancia. Las diferencias entre la FUBA y la dirigencia de la UBA no comenzaron en esta gestión, vienen de hace tiempo y están relacionadas con los modos de elegir a las autoridades.

“La resolucion para elegir rector a Hallú se hizo en un marco de crisis, porque no hay democratización en la universidad. Somos la mayoría y tenemos una minoría en representación a la hora de decidir. Pasa lo mismo con los profesores, tienen peso sólo los titulares. Nosotros planteamos la democratización de los espacios de gobienro a través del voto ponderado”, señala Gasparini. Otros puntos en discordia son “la aceptación por parte del rectorado de los fondos de las mineras contaminantes” y “los procesamientos contra los estudiantes por luchar en los que Hallú es querellante”.

Daniela Gasparini incursionó en política en la Facultad porque cree que es la única forma de cambiar las cosas y discutir un modelo de país. “Empecé haciendo prácticas comunitarias y luego comencé a militar en el Movimiento Universitario Sur. El militante es catalogado como el vago que no estudia. Pero en el Movimiento Sur somos todos estudiantes. Yo empecé yendo a los barrios y después terminé militando”, dice la joven convencida y agrega que todavía quedan prejuicios: “Hay que terminar con ese fantasma de que la política es mala, lo que hay que ver es quién la lleva adelante y con qué intención. Acá tenemos las mejores intenciones y los estudiantes lo saben. Hacer política en la universidad es el primer paso para cambiar las cosas”.

Daniela sabe que no todos los estudiantes participan activamente en política, pero cree que de a poco va creciendo la participación. “Creo que los jóvenes hoy vienen con iniciativas y debate. Se viene de una caracterización que dice que los jovenes no opinan, pero la realidad muestra lo contrario. Hacemos consultas estudiantiles y los estudiantes opinan y salen ideas. No todos militan, pero sí participan.”

La joven realiza prácticas comunitarias ad honorem en Villa Fiorito y trabaja en la FUBA vendiendo apuntes. Hace un tiempo, dejó de vivir con sus padres y se mudó a un departamento. Asegura que ellos apoyan su militancia “porque saben que me apasiona y que es algo genuino”.

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