[Mendoza] Aborto y patriarcalismo – Por Graciela Cousinet

Graciela Cousinet / Mendoza
Por Graciela Cousinet / Mendoza marzo 5, 2018 10:40

[Mendoza] Aborto y patriarcalismo – Por Graciela Cousinet

El patriarcado está herido de muerte y la primera estocada se la dio el capitalismo.

“Estoy a favor de la vida” es el argumento de los que se oponen a la legalización del aborto y cierran toda discusión. Difícilmente alguien podría sostener lo contrario.
Que hay vida en el embrión es tan obvio que afirmarlo es como sostener enfáticamente que la tierra es redonda. Una verdadera estupidez.

También el óvulo y los millones de espermatozoides que tratan de alcanzarlo, tienen vida. ¿Son humanos? Por supuesto que no. La cuestión es definir cuándo un ente vivo se transforma en persona.

Como señala el Comité de Ética del Ministerio de Ciencia y Tecnología: “Las características propias de la persona se adquieren durante la gestación”.

En qué momento, es en lo que no hay consenso científico. Las catorce semanas como límite se toman teniendo en cuenta la seguridad de la madre, no porque se considere que ese feto de 5 cm. sea un ser humano.

Si pensáramos distinto deberíamos pensar que desechar embriones congelados es un asesinato en masa. Eso es lo que sostiene la Iglesia Católica, ya que en el momento en que un espermatozoide y un óvulo se juntan Dios insufla en él un alma inmortal.

La prohibición del aborto no debe ser considerada como una medida aislada sino dentro del conjunto de reglas que sostienen al patriarcado como sistema social. Este predominio del varón pretende ser tenido como la forma natural de la sociedad. Sin embargo, tiene un origen histórico comprobable, alrededor de 10.000 años.

El patriarcado, basado en la propiedad privada de la tierra, necesita definir la legitimidad de la sucesión, el orden de la herencia y la producción constante de varones para transformarlos en soldados. Todas funciones sostenidas por el útero.

La filiación, es decir la línea de sangre, es lo que garantiza la sucesión en el poder y la herencia de la tierra. Es por eso que la mujer debe ser virgen al momento del matrimonio, apedreadas las adúlteras, recluida en la casa, privada de su deseo sexual y de su autonomía.

El patriarcado es un sistema guerrero que busca la conquista. Por lo tanto es el varón guerrero el actor fundamental. Las religiones monoteístas van a ser la garantía ideológica del régimen patriarcal. Especialmente la Iglesia Católica que, al haber logrado construir un sólido sistema burocrático, ha sido capaz de sostener este dogma durante siglos.

La reproducción debe ser garantizada a toda costa, por eso aún hoy no olvidemos que no sólo es pecado el aborto sino también la masturbación, el uso de preservativos o cualquier otro método anticonceptivo, las relaciones pre y extramatrimoniales; los divorciados vueltos a casar son excomulgados.

Sin embargo, el patriarcalismo está herido de muerte y la primera estocada se la dio el capitalismo. Es por eso que todos los países desarrollados del mundo han legalizado el aborto.

Aunque todavía se revuelque feroz tratando de sobrevivir, (el patriarcado) cada vez tiene más enemigos entre los y las jóvenes, las mujeres, los artistas, los intelectuales y las personas libres, creativas y racionales. Lástima que esas cualidades suelen estar ausentes en nuestros dirigentes.

Nota publicada en Los Andes


Graciela Cousinet / Mendoza
Por Graciela Cousinet / Mendoza marzo 5, 2018 10:40